Cómo reconocer tus emociones
A primera vista nada parece más fácil que reconocer nuestras emociones y cómo nos sentimos. Teóricamente todos sabemos cuándo estamos tristes, alegres, cuando sentimos rabia, ira o pena. Pero la realidad es que no siempre es así sino que, por el contrario, mucha gente no sabe identificar cómo se siente en cada momento respecto a una situación determinada.

Y si no sabemos cómo nos sentimos no podemos manejar nuestros sentimientos y resolver la situación que nos ha llevado a sentirnos de ese modo, lo cual, en la mayoría de los casos, se traduce en una gran infelicidad para la persona que no sabe reconocer sus emociones.

Esta imposibilidad comienza normalmente en la niñez. A muchos niños se les impide expresar sus emociones de forma sana porque los padres no saben cómo manejar sus propios sentimientos ni los de sus hijos y esa impotencia les lleva a reprimir las emociones de sus hijos. Por ello, cuando esos niños estaban tristes les impedían llorar y les obligaban a sonreír o cuando el niño se enfada los padres les recriminaban su comportamiento hasta que el niño se sentía culpable por sentir lo que sentía.

De ese modo, el niño aprende que debe ignorar, negar y mentir sobre sus emociones, porque siempre que expresa un sentimiento genuino es reprobado. Con el tiempo, ese niño se convierte en un adulto que nunca sabe cómo se siente o que no es capaz de expresar sus emociones de forma sana o que se siente culpable al señor lo que siente.

Para solucionar esto lo primero que debemos hacer es aceptar nuestras emociones. Es lícito que nos sintamos del modo en que lo hacemos, que sintamos dolor, rabia o pena, como también lo es que expresemos dichas emociones, siempre de una forma adecuada, comunicando a los demás cómo nos sentimos. Podemos comenzar exponiendo las emociones que menos nos cuesta compartir e ir a las que más nos cuesta. De ese modo, al cabo de un tiempo, cuando sintamos algo, sabremos lo que sentimos.