Cómo resolver un conflicto

El conflicto es un algo casi connatural a los seres humanos. Tanto es así que basta que haya dos seres humanos para que pueda nacer un conflicto, y esto se produce independientemente de la relación que haya entre ellos. Pueden ser padres e hijos, jefes y empleados, amigos, compañeros de trabajo, etc. Cada uno de nosotros tenemos una historia personal distinta, diferentes deseos, metas, e intereses e incluso distintas formas de ver la vida. Por ello, puede ser que esos deseos o metas choquen con los de otra persona y es en ese momento cuando nace el conflicto.

Sin embargo, para que el conflicto no derive en algo más grave, sí es necesario saber cómo hacerle frente y cómo gestionarlo para que ninguna de las personas en conflicto salga perdiendo.

Por ello nunca deberemos enfrentar un conflicto con la intención de resultar ganadores a toda costa, intentando imponer nuestros intereses y opiniones sobre los de la otra persona sin atender a ninguna de las razones que exponga para hacer valer los suyos propios. Si nos comportamos de este modo, la otra persona también mantendrá esta actitud, por lo cual llegará un momento en el conflicto se vuelva totalmente irresoluble.

Por ello, cuando nos enfrentemos a un conflicto sólo podremos solucionarlo mediante la negociación. En dicha negociación podremos hacer valer alguna de nuestras pretensiones y otras no, y lo mismo ocurrirá con la otra persona. Si enfrentamos el conflicto desde el diálogo y con la intención de llegar a una solución, al tiempo que escuchamos activa y colaborativamente a las otras partes en conflicto, solucionarlos se vuelve realmente sencillo.

Debemos también evitar comportarnos agresivamente mientras negociamos con el otro. Eso no impide que en algún momento podamos desahogarnos expresando cómo nos sentimos, pero siempre desde el respeto al otro y sin intentar hacerle sentir culpable de cómo nos sentimos o por defender sus intereses.