Cómo saber en quién confiar
A lo largo de nuestra vida todos nos encontramos con personas que traicionan la confianza que hemos depositado en ellas, nos traicionan, nos mienten o nos hacen daño. Cuando esto nos ocurre, podemos cometer el error de generalizar y pensar que no podemos confiar en nadie, tan sólo en nosotros mismos. Esto nos lleva a volvernos desconfiados y ver siempre segundas intenciones en los actos de los demás, una actitud que, a la larga, nos hace daño, porque dificulta nuestras relaciones personales, nos vuelve rencorosos y nos aísla de los demás. Por ello, aunque hayamos sufrido o suframos decepciones en este aspecto, es importante no perder la capacidad de confiar en los demás.

Sin embargo, esta confianza no debe ser ciega o ingenua, sino que tenemos que saber en quiénes podemos confiar y a quiénes otorgamos nuestra confianza, sin caer en la candidez ni excedernos en la confianza que damos a los demás.

Para no convertirnos en personas amargadas y desconfiadas, lo mejor es partir de la base de que todo el mundo merece nuestra confianza hasta que algún hecho nos demuestre lo contrario. Por ello, más que a las palabras de los demás, hay que atender a sus actos y a sus comportamientos. Por ello, sobre todo cuando conocemos personas nuevas, es aconsejable irnos abriendo poco a poco, hasta que la conozcamos lo suficiente como para saber si realmente es digna de confianza o no.

En este sentido, es muy importante confiar en nuestra intuición y mantenernos alerta en caso de que algo nos haga sentir que no podemos confiar en esa persona, a pesar de no encontrar ninguna razón lógica para ello. Nuestra intuición deriva del inconsciente, parte del cerebro que recaba mucha más información que la parte consciente y detecta el lenguaje no verbal y otros comportamientos que nos pueden ayudar a decidir en quién confiar.