Cómo ser más empáticos
Seguramente una de las capacidades o cualidades que nos hace más humanos es la empatía, que podríamos definir como la capacidad que tenemos de ponernos en el lugar del otro y, así saber lo que siente e incluso lo que está pensando.

Esta habilidad está íntimamente relacionada con la compasión, ya que es necesaria para poder sentir y comprender el sufrimiento y el dolor emocional de los demás, y poder ayudarles. Esta cualidad es innata en algunas personas, pero otras deben aprender a desarrollarla para llegar a ser empáticos en sus relaciones diarias, del tipo que sean.

Prestar atención

La empatía funciona a nivel inconsciente, “leyendo” los mensajes, especialmente no verbales, que nos transmite el otro. Sus gestos, la expresión de su rostro o su tono de voz son elementos muy importantes a la hora de empatizar con los demás.

Por ello, uno de los aspectos imprescindibles para mejorar nuestra empatía es prestar atención a al otro, observándole mientras habla y atendiendo a todas las señales que envía para, al final, ponerte en su lugar.

Ponerse en el lugar del otro

Cómo ser más empáticos
Una vez que prestas atención a lo que te cuenta la otra persona, debes ponerte en su lugar e imaginarte cómo te sentirías tú en su misma situación. No debes juzgar el comportamiento del otro, sino sólo comprender sus sentimientos, aunque no los compartas. Por ejemplo, puede que una broma o un comentario a ti no te siente mal o te resulte incómodo, pero quizá observes que a tu pareja, un amigo o un compañero sí.

Demostrar empatía

La empatía no sólo la sentimos, también la mostramos, especialmente con nuestros gestos, como coger la mano, abrazar al otro o tocarle suavemente el brazo si no tenemos mucha confianza con él o ella bastarán para hacerle saber al otro que sabemos como se siente, y le ayudará a sentirse mejor.