Cómo ser más fuerte ante la adversidad
Una persona puede compararse con los demás intentando emular algunos de los gestos que admira en el otro. La fortaleza es una virtud que ayuda a sobrellevar situaciones de adversidad con un talante más positivo. Sin embargo, aspirar a ser quienes no somos en realidad, es muy frustrante. Por ello, ser más fuerte es un aprendizaje que surge a partir ti mismo y que también termina en ti. Para ello, márcate objetivos de superación que sean concretos, medibles y temporales.

La vida te enseña a ser fuerte

Es la vida la que te enseña a ser fuerte porque no existe mejor escuela de aprendizaje que la experiencia. La vida te pone en situaciones que no has elegido de forma voluntaria. Es en este tipo de situaciones en las que, sin darte cuenta, darás lo mejor de ti porque en el corazón de cada hombre existe una gran capacidad de superación.

Ser fuerte no es incompatible con llorar porque las lágrimas te ayudan a desahogarte y a limpiar tus heridas. Ser fuerte no es incompatible con tener miedo y momentos de desesperanza porque es humano tener dudas y estar cansado. El dolor agota.

Ser fuerte significa, simplemente, sobrellevar una situación lo mejor posible de acuerdo a tus circunstancias presentes y a tus recursos del momento. Lo más lógico es que la capacidad de aceptar una situación difícil sea mayor conforme más edad tiene una persona. No eres el mismo hoy que hace diez años por lo que tampoco puedes esperar lo mismo de ti ahora que en esa etapa.

Siempre tenemos que vivir el día a día pero todavía más en un momento de dificultad cuando hacer hipótesis de futuro puede ser desmotivador. Pon tu atención y tus sentidos en cada jornada. Busca algo que dé un sentido a la situación que estás pasando.

Cómo ser más fuerte ante la adversidad

Pareja, familia y amigos

La pareja, la familia y amigos son un punto de apoyo importante en un momento de dificultad porque el amor en cualquiera de sus formas es un colchón emocional que te ayuda a ser más fuerte, especialmente, cuando las fuerzas empiezan a flaquear. Aprende a dejarte cuidar y a delegar en los demás porque la fortaleza también comienza por la humildad de pedir ayuda y reconocer los límites.