Cómo simplificar los problemas
Ante un problema, una persona tiende a exagerar de una forma inconsciente el malestar por lo sucedido ya que el dolor también es subjetivo a partir de las valoraciones personales sobre un asunto en concreto. Caminar ligero de equipaje es una buena medida a nivel de inteligencia emocional para no cargar con más peso del necesario en el viaje de la vida. ¿Cómo simplificar esos problemas que de una forma metafórica pueden quedar representados como piedras en el camino? En Psicoblog te damos las claves.

Busca una solución

Frente a un problema, existen personas que centran más su energía en realizar hipótesis de futuro a partir de ese hecho en concreto en lugar de centrar su mente en una posible solución. Puede que no exista una única solución sino más opciones ante ese conflicto. Lo importante es hacer algo al respecto, y una vez que has tomado una decisión, no preguntarte qué hubiera pasado en caso de tomar otra alternativa.

El optimismo es un valor añadido

El optimismo es un valor añadido pero dicho optimismo se entrena. En aquellos momentos en los que tengas una preocupación importante, debes de reforzar todavía más hábitos positivos como dar un paseo, quedar con los amigos y buscar formas para distraerte. Puede que no puedas desconectar completamente de aquello que te preocupa, pero al menos, sí habrá disminuido la intensidad del dolor. Las distracciones son como un soplo de aire fresco.

Cómo simplificar los problemas

Hazte las preguntas adecuadas

En una situación de este tipo evita hacerte la pregunta: ¿Por qué a mí? Es más efectivo que te preguntes: ¿Qué puedo hacer yo a partir de ahora para superar esta situación? La primera pregunta te posiciona en el rol de víctima, la segunda te convierte en protagonista de tu propia vida. En ocasiones, las personas también podemos convertir en un problema algo que de entrada, no lo es.