Cómo superar el sentido del ridículo
El sentido del ridículo es aquello que nos hace estar pendientes por no hacer nada que pueda causar molestia o provocar risas por parte de los demás. Existen personas que apenas tienen sentido del ridículo, mientras que otras viven pendientes de no hacer nunca el ridículo porque no son capaces de gestionar correctamente dichas situaciones. Muy al contrario, cuando por azar pasan por una situación de este tipo, sienten una mezcla de ansiedad, temor y vergüenza que las lleva a intentar no repetir la situación nunca más.

Normalmente las personas con un alto sentido del ridículo son personas inseguras, tímidas y que son muy sensibles a los juicios y a las opiniones de los demás, debido sobre todo a una baja autoestima. Por este miedo al ridículo todas aquellas situaciones en las que esto pueda producirse, como reuniones o acontecimientos sociales les generan una gran ansiedad, ya que lo sienten como una amenaza.

Este miedo al ridículo es el que les lleva también a seguir de forma casi inflexible todos los convencionalismos sociales, para así evitar “salidas de tono”.

Para hacer frente al sentido del ridículo es necesario seguir una serie de actuaciones, como son:

– Aumentar la confianza en nosotros mismos, convenciéndonos de que un error no invalida nuestro valor como personas, sino que nos facilita el aprendizaje para situaciones futuras.

– Aumentar la autoestima: Debemos examinar nuestras cualidades y contraponerlas a las razones que nos hacen sentir miedo ante situaciones sociales. De este modo, podremos ver que nuestros temores no están fundamentados.

– Aprender técnicas de relajación: Nos ayudarán a rebajar la ansiedad y a sufrir menos en estas situaciones.

– Pensar que es algo que les ocurre a todas las personas, independientemente de su inteligencia o sus habilidades sociales.

– Mirarlo como un suceso humorístico. De ese modo, conseguiremos que la situación sea mucho más llevadera.