Cómo tener empatía contigo mismo
Siempre se habla de la necesidad de tener empatía con el otro, sin embargo, aunque resulte contradictorio, existen momentos en los que la persona puede mostrar una dualidad interna. Una lucha entre quien es y quien desea llegar a ser. Existen formas de comunicación interna que muestran una falta de empatía. Por ejemplo, la culpabilidad crónica, el enfado interno, el juicio negativo…

Tener empatía contigo mismo implica comprender tu situación y tu modo de actuar en base a tu situación presente y a tu grado de madurez actual. No puedes esperar lo mismo de ti a los quince años que a los treinta. Por tanto, sé flexible.

La empatía es amor

La empatía es amor, por tanto, cuanto más cariño te des a ti mismo más feliz serás. Para cultivar la empatía contigo mismo, en primer lugar, aprende a ser más flexible y a rebajar tu nivel de expectativas sobre ti mismo. No existe ninguna persona perfecta, todo el mundo comete fallos y errores. Aspirar a ser perfecto es la mayor trampa humana.

Habla de aquello que te pasa con una persona de confianza porque te sentirás mucho mejor contigo mismo cuando saques fuera todo eso que llevas dentro y que te hace sufrir. No lleves tú solo esa carga y alivia el peso gracias al poder sanador de la palabra.

Piensa que una persona que aprecias mucho está viviendo una situación similar a la que ahora te afecta en negativo. Háblate a ti mismo como le hablarías a esa persona si estuviera en tu situación. De una forma curiosa, no siempre vemos una situación de igual modo cuando la vivimos en primera persona o cuando la vemos como espectadores.

Cómo tener empatía contigo mismo

Entrena la empatía

Entrena la empatía contigo mismo para poder ser así también con los demás. En ese caso, lee libros de autoayuda, asiste a cursos sobre temas emocionales y aprende de las virtudes ajenas a través de la observación.