Cómo tener paciencia para esperar
Una de las virtudes más importantes para mejorar la calidad de vida emocional es la paciencia. La capacidad de aprender a esperar es muy necesaria ya que más allá de los anhelos de la voluntad, el ritmo de la realidad no siempre está acompasado a los propósitos de mente y corazón. Esta espera a la que tenemos que hacer frente en muchos momentos de nuestra vida es saludable para aprender a tolerar la frustración. Conviene realizar el ejercicio de echar la vista al pasado para comprobar alguna meta personal lograda después de esfuerzo y dificultades.

Cuando tomamos conciencia de todo el proceso una vez finalizado nos damos cuenta de que es importante no tirar la toalla antes de tiempo puesto que es saludable perseverar en la conquista de los propósitos personales.

Aquello que merece la pena esperar

También es un signo de inteligencia emocional aprender a diferenciar entre aquello por lo que merece la pena esperar y aquello que no es tan importante. ¿Cómo saber la diferencia que existe entre ambos aspectos? Merece la pena esperar por aquello que aporta un bien a tu vida porque te permite crecer como persona o desarrollarte en el ámbito profesional.

Cómo tener paciencia para esperar

Esperas que se prolongan en el tiempo

Sin embargo, no merece la pena esperar por algo que se convierte en un lastre de salud emocional. Las personas somos muy contradictorias y no siempre esperamos cuando de verdad debemos hacerlo. Así ocurre, por ejemplo, cuando una persona enamorada de alguien que no le corresponde continúa esperando que esta situación cambie.

No merece la pena esperar cuando esa espera se convierte en un daño para la propia autoestima personal. En este contexto, hay esperas que no son malas en sí mismas sino que se convierten en perjudiciales por prolongarse en el tiempo más de lo necesario.