Cómo tener una actitud proactiva
Todos nosotros tenemos sueños, proyectos y expectativas. No obstante, que las podamos hacer realidad dependerá en gran medida de la actitud que tomemos en la vida. Seguramente el ser proactivo no asegure el éxito, pero ser pasivo garantiza el fracaso. Te damos algunos consejos para que logres asumir una actitud proactiva delante de los retos.

No apuestes por la pasividad. Reacciona y adopta una actitud proactiva. No permitas que las cosas sucedan, participa para que sucedan debido a que las has buscada. De ese modo, cualquier cosa será de tu elección. Puedes dejarte llevar y sorprenderte por los resultados, o elegir construir conscientemente la realidad que deseas vivir.

Convierte esas ideas en acciones. Asumir una actitud proactiva consiste en poner en acto tus pensamientos. Anímate a luchar por aquello que deseas, si lo consigues, el estado de bienestar será enorme.

Toma una actitud flexible. Recuerda que el mundo que nos rodea está en constante movimiento y para ser una persona proactiva debes acostumbrarte a adaptarte a los cambios. Para experimentar esa sensación, prueba de hacer algo diferente cada día. Observa las reacciones en ti mismo y en los demás. Aprende a disfrutar de las variantes de la vida y no tengas miedo a ellas.

Asume riesgos, en esta vida no hay nada fácil. Cada persona es diferente y tenemos capacidades que pueden variar en determinadas circunstancias, procura estar dispuesta a asumir determinados riesgos y a evitar otros. No olvides que si lo que quieres es ser una persona proactiva, arriesga para ganar. Si te equivocas o fracasas, no te vengas abajo, eso te servirá para superarte día tras día.

Sé creativo ante cualquier situación, de ese modo verás como los problemas se resuelven con mayor facilidad. Si tu objetivo es convertirte en una persona proactiva, deberás desafiar tu imaginación e incrementar tu creatividad. Genera nuevas ideas y estrategias para resolver las dificultades que se te presenten.

Mantén el buen trato con las demás personas, aunque no tengas un buen día no debes perder la cordialidad. Siempre con respeto hacia los demás. Adoptar esta actitud será sumamente beneficioso para la proactividad. Recuerda que ser proactivo no es ser maleducado ni soberbio. Concéntrate en aprovechar tus mejores recursos, así incrementarás tu autoconfianza para lograr lo que te propongas y transformar las amenazas en oportunidades. No te desanimes si tropiezas, el volver a empezar es la clave de la asertividad.