Cómo tomar decisiones
Cuando tomamos una decisión sobre un asunto menor lo hacemos con total tranquilidad y confianza. Sin embargo, está claro que la cosa cambia cuando pensamos en otro tipo de decisiones que nos afectan de lleno. Aquí tienes una lista de ejemplos de posibles situaciones: no estás seguro de querer seguir con tu pareja y te gustaría dejarle, piensas en dejar tu empleo porque no te hace feliz pero sabes que, actualmente, no es fácil encontrar un nuevo trabajo. Te planteas la posibilidad de cambiar de ciudad en busca de nuevas oportunidades para ello, tienes que valorar las ventajas y los incovenientes para saber qué es lo que ganas y qué es lo que pierdes.

Para tomar decisiones es importante tener paciencia, es decir, cuando hablamos de temas importantes de nuestra vida no podemos resolverlos en cuestión de un minuto ni de un día. Es mejor pensar las cosas para hacer balance y también, observar los riesgos que podemos correr. El peligro de actuar de forma precipitada es no darte cuenta de que algo puede salir mal.

Para tomar decisiones también tienes que tener en cuenta si se trata de un asunto que te afecta solo a ti o también a terceras personas. En caso de que afecte a más personas, entonces, sería positivo poder hablarlo de forma conjunta para pensar en qué es lo adecuado.

Existen personas que son muy indecisas e inseguras por lo que les cuesta mucho tiempo tomar una decisión. Tal vez, se trate del perfil psicológico de una persona que siempre tuvo cerca a alguien que tomó ese tipo de decisiones, ya sea el padre o la pareja. Es fundamental desarrollar la autonomía interior que te brinda la madurez para poner en práctica el arte de vivir desde los verdaderos deseos del corazón y ser feliz.