Cómo transformar la motivación en hábito
Cuando nos proponemos un objetivo y nos vemos a nosotros mismos lográndolo, estamos altamente motivados. Ya sea comenzar volver a estudiar después de un largo periodo de tiempo o mejorar nuestro estado físico, en nuestra cabeza nos imaginamos estudiando o entrenando sin descanso hasta conseguir lo que deseamos, y ello nos llena de felicidad y nos hace sentirnos fuertes y altamente decididos a lograrlo.

Sin embargo, cuando comenzamos a luchar por ellos, poco a poco esa motivación va desapareciendo. El deseo de lograr cuanto antes nuestra meta y el tener que hacer frente a los diferentes obstáculos que nos encontramos para lograrlo hace que nuestra decisión se vaya debilitando hasta el día que decidimos abandonar el proyecto y aunque esa decisión nos alivia por un lado, por otro nos hace sentirnos frustrados y fracasados.

Para evitar que esto ocurra, lo que debemos hacer es transformar esa motivación inicial en un hábito, y de ese modo lograr llevar a cabo nuestros propósitos independientemente del tiempo que tardemos en lograrlo.

Lo primero que debemos hacer es ponernos manos a la obra cuando hayamos decidido lograr algo, sin esperar a que las condiciones sean perfectas o a que nos venga dado por sí solo, ya que esto puede no ocurrir nunca. Si el objetivo es a largo plazo, como aprobar unas oposiciones, es importante hacer una planificación para de ese modo saber que no te desvías de tu meta y evaluar tus resultados.

Por otra parte, es importante recordar que el único modo de perder el miedo a hacer algo es, efectivamente, haciéndolo. Es normal sentirte nervioso o ansioso si vas a hacer algo que no has hecho antes, como proponer un nuevo proyecto a tu jefe o empezar un nuevo negocio, pero no dejes que el miedo te detenga. Según vayas avanzando, éste irá desapareciendo e irás confiando más en ti mismo.