Cómo varía nuestro potencial intelectual a lo largo del día
Cada uno de nosotros tiene un ritmo vital diferente. Hay quienes se despiertan frescos y comienzan su jornada nada más saltar de la cama, mientras que otros no pueden pensar hasta que se toman un café. Algunas personas encuentran que piensan y que rinden mucho mejor por la mañana, mientras que otras rinden más por la tarde y otras por la noche. De la idea de adaptar los ritmos de las actividades a nuestro propio ritmo biológico nace la cronopsicología, una ciencia cuyo objeto es estudiar cómo varía nuestro potencial físico e intelectual a lo largo de nuestro día a día, para así poderlo aprovechar al máximo.

De este estudio se desprende algo que, aunque ya sabemos, no siempre practicamos, como es la necesidad de descansar en nuestra actividad intelectual cada dos horas. No es necesario que sea muy largo, ya que bastan 10 minutos realizando una actividad diferente como hojear el periódico, tomarse un café relajadamente o charlar con un compañero para recuperar nuestro cerebro y de ese modo no terminar agotados al final de la jornada.

También nuestro cerebro tiene ritmos diferentes. Según han descubierto los cronopsicólgos, los dos hemisferios del cerebro no funcionan a pleno rendimiento al mismo tiempo.

Mientras nuestro hemisferio analítico y racional (izquierdo) trabaja a pleno rendimiento, el derecho se queda prácticamente en stand by, y al revés. Según este estudio, cada hemisferio toma el mando aproximadamente cada 90 minutos, con lo que adaptando nuestra actividad a este ritmo, seríamos mucho más eficaces en nuestras actividades.

Finalmente, si tienes que celebrar una reunión o un encuentro muy importante, lo mejor es que lo programes entre las diez de la mañana y la una de la tarde, ya que es la franja del día en la que tu rendimiento, tu concentración y tu memoria serán mayores.