Comparte tu experiencia vital
En la vida, existen muchas cosas que las personas pueden compartir para construir un mundo mejor. La crisis económica muestra la solidaridad que vive en el corazón humano a través de la ayuda mutua. A nivel emocional, existe un gesto muy positivo tanto para el que da como para el que recibe: compartir la experiencia vital es una fuente de riqueza. Por ello, las personas mayores que tienen tanto peso en nuestra sociedad, en tanto que hay un porcentaje muy alto de personas de la tercera edad, tienen la responsabilidad de ofrecer su legado vital a la familia a través de los recuerdos y de su sabiduría. De hecho, el verdadero conocimiento de una persona se refleja en la experiencia práctica de su propia vida.

Por otra parte, en el plano del trabajo, la competitividad hace que muchas personas se cierren sobre sí mismas y no compartan sus conocimientos con otros compañeros. El compañerismo en esencia, supone ser un punto de apoyo para el otro. Es decir, se trata de ofrecer algo a los demás y también, de ser observador para aprender cosas nuevas de los otros.

El ser humano necesita compartir su sabiduría con los demás porque estamos en un constante aprendizaje. Así queda de manifiesto en la historia de la filosofía donde el pensamiento de todos los autores aporta algo bueno al bien común. Poner en común la experiencia vital y el conocimiento es una fuente de riqueza y de bienestar que amplía tus horizontes y que te abre puertas.

Hoy día, se comparte la experiencia vital, por ejemplo, en los cursos de Crecimiento Personal. O también, en los grupos creados en algunas asociaciones que unen a personas que han pasado por una experiencia semejante. Por otra parte, de vez en cuando, también es positivo pedir un consejo a alguien que sabes que puede asesorarte con un buen criterio.