Compartir los problemas para superarlos mejor
Existen personas que tienden a cargar sobre sus espaldas con todo el peso de preocupaciones que ocultan ante los demás para no disgustar a terceras personas. Sin embargo, la palabra cura. Esta es una de las razones por las que es tan importante hablar con los amigos de confianza sobre temas que producen algún tipo de inquietud interior. A través del diálogo entre dos personas, es posible relativizar una situación, quitarle peso o incluso, sentir el alivio de no estar solo en una situación difícil. La compañía del otro es un feedback que aporta autoestima, reconocimiento y pensamiento positivo.

Hablar contigo mismo

Incluso en el caso de vivir una etapa con pocas relaciones sociales es posible utilizar la palabra como una técnica de ayuda emocional. Puedes hablar contigo mismo utilizando un diálogo para reflejar tus pensamientos cotidianos o incluso, puedes escribir cartas a un amigo imaginario a quien le cuentas cómo te sientes.

Lo importante en cualquier caso, es poner palabras al mundo interior para poder comprenderlo y razonarlo de una forma más objetiva.

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Reforzar la confianza

Dar el paso de abrir el corazón ante una tercera persona supone tener la confianza suficiente en el otro. Cualquier persona que confía en alguien se arriesga a ser traicionada, sin embargo, si siempre proteges tu corazón al extremo, entonces, no te permites descubrir el gran valor de ser cuidado por los demás.

Siempre es importante hablar con un buen amigo pero todavía lo es más en momentos de desencanto interior, de soledad profunda y desesperanza. La amistad se convierte en un remedio terapéutico para curar las heridas del alma y poner las cosas en su contexto. Por dolorosa que sea una situación, siempre parece un poco más amable gracias a la compañía de los seres queridos que te hacen darte cuenta de que no estás solo incluso cuando piensas que lo estás.