Comunicación interpersonal: el silencio y la palabra
La comunicación nos rodea constantemente porque el ser humano también tiene la capacidad de dialogar consigo mismo a través del pensamiento. Sin embargo, en el juego de la comunicación no sólo tenemos palabras sino también silencios. Seguro que en algún momento de tu vida, viviste una situación en la que quisiste decir algo que no te atreviste a manifestar por miedo.

A veces, así sucede en los inicios del amor, y en cambio, puede que aquello que no fuiste capaz de exteriorizar a través del mensaje verbal, el otro, pudo intuirlo a través de tu mirada. El silencio es esencial en la comunicación, de ahí el peligro que tienen algunas personas cuando te desbordan a nivel emocional por una saturación de palabras.

Si alguna vez has realizado un curso sobre temas emocionales en donde debes exteriorizar y compartir gran parte de tus vivencias te darás cuenta de que existen compañeros que tienen un alto nivel de inteligencia emocional, precisamente, porque dominan el silencio. Porque siempre escuchan y atienden con respeto lo que dicen los demás. A veces, las personas que más escuchan son las que más dificultades tienen para hablar de sí mismas. Sin embargo, suelen ser personas profundas que cuando dicen algo te dejan pensativo por la sabiduría que existe detrás de algunas frases.

En la comunicación hay palabras y silencios. Llamadas de teléfono que te hubiese gustado no recibir jamás, correos electrónicos que hubieses querido tener, cartas que guardas más allá del paso del tiempo, y personas, que siguen en tu corazón aunque el contacto actual sea nulo. Sería muy difícil determinar si en ciertos momentos de la vida tiene más peso sobre uno mismo el silencio o la palabra. Por ejemplo, un momento de rechazo en el amor está marcado por el silencio del otro. El silencio significa el abandono. Pero también pasa a la inversa, cuando tienes interés real en alguien, te cuesta mucho más romper el hielo con esa persona que con cualquier otra, sencillamente, porque te interesa.