Consecuencias físicas del pensamiento negativo
El pensamiento negativo no puede analizarse únicamente en relación con el plano mental sino también, con las consecuencias que tiene en el plano físico. El pensamiento negativo produce una serie de consecuencias en el plano corporal que analizamos en este artículo en Psicoblog.

Cansancio crónico

El pensamiento negativo, llevado al extremo, produce una sensación de cansancio crónico. Hasta el punto de que una persona que vive un grado de tristeza profundo puede experimentar cansancio incluso después de haberse levantado de la cama. Con frecuencia, las personas que tienen una etapa existencial marcada por el pensamiento negativo se sienten más angustiadas todavía a primera hora de la mañana que por la tarde, cuando empiezan a observar todo con una mayor tranquilidad. De este modo, el estado de ánimo varía y también, tiene su reflejo a nivel físico. La persona se siente más fuerte conforme avanza el día.

Consecuencias físicas del pensamiento negativo

Tensión corporal

Desde el punto de vista del lenguaje corporal, el pensamiento negativo también tiene su reflejo en forma de tensión física y rigidez. Esta rigidez también se muestra a nivel facial en la seriedad del rostro. Esta tensión corporal puede derivar en algún tipo de malestar, por ejemplo, dolor de espalda.

Quien sufre pensamiento negativo tiene una pérdida de energía que con frecuencia, no comrpenden las personas del entorno más cercano. Se sienten débiles para realizar ciertas actividades. Por otra parte, desde el punto de vista de la alimentación, una persona que sufre pensamiento negativo puede caer en la trampa de comer en exceso para llenar una especie de vacío interior que parece no colmarse con nada.

Surgen dificultades en el plano laboral ya que la persona tiene dificultades para concentrarse en el trabajo cotidiano como consecuencia del ruido de los pensamientos negativos. Los pensamientos son inmateriales, sin embargo, para quien los sufre de forma frecuente, sus ideas parecen pesar toneladas.