Consecuencias negativas del individualismo
El individualismo puede resultar una auténtica tentación en muchos momentos: ¿A quién no le gusta la idea de hacer lo que le apetece en cada momento? Sin embargo, a largo plazo, esta forma de actitud produce consecuencias muy negativas ya que además, también debemos partir de la realidad de la propia vida: en algún momento, por muy autosuficientes que nos creamos, la vida nos pone en situaciones en las que necesitamos la ayuda y el apoyo de los demás.

Y si siempre hemos vivido al compás del “yo, yo y yo”, es muy difícil que cuando llegue el momento, otras personas estén dispuestas a ofrecer su apoyo de un modo incondicional.

La soledad del alma

El individualismo nos hace perder muchas cosas, entre ellas, esa sensación de felicidad que surge cuando haces algo por el deseo de hace feliz a otra persona ya que su felicidad es la tuya propia. No es saludable anteponer constantemente los deseos de otra persona cercana ante los propios intereses personales. Sin embargo, sí es positivo hacerlo de vez en cuando ya que esto es el amor.

El individualismo alimenta la soberbia y la vanidad. Nos hace tener muy en cuenta nuestras necesidades y deseos, mientras que nos aleja de la empatía con los familiares y amigos. Además, todo ello también nos hace más débiles frente al perdón. Cuando somos humildes y reconocemos abiertamente que nos hemos equivocado incrementamos la dieta del optimismo frente a la autocompasión.

Consecuencias negativas del individualismo

Resuelve asignaturas pendientes

No podemos cambiar el pasado, sin embargo, sí podemos resolver asignaturas pendientes afrontando nudos emocionales. Por ejemplo, afrontando charlas pendientes y quedando a tomar un café con una persona a la que tienes algo importante que decirle. Curiosamente, también nos volvemos más individualistas cuando el silencio gana terreno a la palabra en nuestra vida diaria.