Consejos para evitar la dependencia afectiva en un mal momento
Cuando atravesamos una situación de tristeza o sufrimiento somos más vulnerables ante la posibilidad de experimentar dependencia afectiva hacia otra persona a la que podemos considerar como nuestra salvadora. Sin embargo, para salir a flote en una situación difícil, debemos apoyarnos en los demás pero también, en nosotros mismos.

Un buen amigo puede ser un bastón importante pero no un soporte de nuestro propio peso durante las veinticuatro horas del día. ¿Cómo evitar la dependencia?

Oblígate a hacer planes

Cuando nos sentimos bajos de ánimo tenemos una mayor apatía y un mayor deseo de estar en casa. Una de las claves en el proceso de recuperación emocional es que, incluso sin ganas, nos obliguemos todos los días (o la mayoría) a salir de casa, para dar paseos, ir al cine, acudir a la biblioteca para leer el periódico, hacer recados, hacer visitas a familiares… Cuando estamos en casa, nuestros problemas se magnifican puesto que damos vueltas y vueltas al mismo tema. Salir no significa que dejemos de pensar en ello pero sí lo hacemos con una menor intensidad.

Consejos para evitar la dependencia afectiva en un mal momento

Busca apoyo en más de una persona

Si tienes la posibilidad de hacerlo, es recomendable que confíes en más de una persona de tu entorno. Pero cuando quedes con tus amigos, también es positivo que recuerdes que ellos tienen su propia vida y muestres interés por aquello que les ocurre. Dales protagonismo en la conversación para que también confíen en ti parte de sus vivencias. Disfruta de esos momentos de escucha activa. También puedes conocerte mejor a ti mismo a través de las historias de los demás.

Pero además, también es recomendable que busques otras fórmulas de desahogo emocional, por ejemplo, la escritura de un diario, la participación en un taller de crecimiento personal o incluso, un proceso de coaching (medios ante los que adoptas una actitud proactiva en tu propia recuperación).