Consejos para aceptar tu cuerpo
Muchos de nosotros tenemos idealizado un “cuerpo perfecto”, ese problema somete a las personas a intentar alcanzarlo con múltiples presiones perjudiciales para su salud tanto física como mental. Debes evitar caer en esa actitud, toma buena nota de estos consejos y comienza a modificar la relación con tu propio cuerpo.

Lo primero que debes hacer es aceptarte tal como eres, seguro que tu singularidad te hace ser especial. Cada ser humano es único en relación a su forma, rasgos, estatura y peso. Por lo tanto, no existe la forma perfecta. Comienza por mirarte en el espejo, acepta tu cuerpo tal como es, no intentes modificarlo si no es posible.

En todo momento es bueno ser realista, la perfección es utópica, pues no existe, procura buscar un cuerpo posible, no perfecto. Debes tener claros tus objetivos, para poder sacar lo mejor de ti. Disfruta de lo que tienes y no exijas lo imposible. Reconcíliate con el espejo. No permitas que mirarte en el espejo se convierta en una tortura. Utilízalo para conocerte mejor, no para criticarte.

Deja de preocuparte, pues de de nada sirve quedarse en una posición pasiva. Si algo realmente no te agrada de ti, intenta cambiarlo con formulas saludables. Si tu conflicto se relaciona con el sobrepeso, consulta con un profesional para iniciar una dieta equilibrada y elige una actividad física para ponerte en movimiento. Si hay algo de tu rostro o estilo que no te agrada, acude a un salón de belleza para que los profesionales te ayuden a resaltar tus atributos más naturales, ya sea con un corte de pelo o maquillaje. Muchas veces con pequeños cambios, nos vemos mucho mejores, quizás con un cambio de vestuario te sientas diferente.

No te dejes guiar en tus elecciones y define tus propios criterios de lo que es bello, arréglate para ti y no para otros. Si bien transmites una imagen, lo que pienses de ti es lo que reflejarás hacia los demás. Por otro lado, la postura es esencial para verte bien y elegante. Prueba con sacar el pecho, mantén los hombros hacia atrás y la vista al frente, nunca hacia el suelo. Procura practicar ejercicios como el yoga, tai chi, pilates o todos aquellos que favorezcan el estiramiento de tus músculos y relajen tanto tu cuerpo como tu mente. Con esfuerzo seguro que ganas en autoestima.