Consejos para curar el mal de amores
El desamor que se vive después de haber estado enamorado de verdad y que es muy distinto a aquel que se produce como consecuencia de una ilusión, es tan intenso que las emociones se somatizan a nivel físico. Entonces, llega el cansancio, se puede perder el apetito, la persona no tiene ganas de hacer nada, siente que hasta su alma le duele… Los síntomas son tan molestos que por ello, se habla del mal de amores. Como un mal cuya curación no tiene otra receta médica que la de la paciencia para dejar que pase el tiempo, el descanso, es decir, es bueno que la persona cuide más de sí misma, se relaje con un buen baño, se aleje de la persona que es causa del sufrimiento, y se centre en su familia y en sus amigos.

No existe otra forma de superar el mal de amores que viviéndolo. Es completamente imposible pasar con indiferencia ante el rechazo amoroso o una ruptura sentimental inesperada. Se trata de momentos que tocan tu yo más profundo, que te dejan heridas y dolor. Sin embargo, en el lado positivo, conviene recordar que un desamor puede ayudarte a ser mejor persona: te permite ser más humilde, cuando lo superas te aporta más fortaleza, e incluso, aprendes a relativizar. Te das cuenta de que hay bienes más importantes como la salud y tu propio bienestar. Es decir, nadie merece que estés mal.

Para curar un mal de amores puedes elaborar un proceso terapéutico a través de la escritura. Puedes escribir un diario emocional. Por otro lado, cuenta cómo te sientes a personas con las que tienes mucha confianza pero evita hablar del mismo tema con todo el mundo. Tienes que desconectar de tu propio dolor, aunque lo sientas. Busca formas de poner en práctica la risa en tu rutina. Por ejemplo, puedes ir al cine para ver películas de risa, hacer un curso de risoterapia o rodearte de gente alegre.