Consejos para elegir tu estado de ánimo
Muchas personas viven con la idea de que los sentimientos y las emociones son involuntarias, por tanto, el sujeto vive como una víctima pasiva de estos agentes externos que marcan su vida. Esta idea también está respaldada por la corriente del romanticismo en donde la intensidad del sentimiento es tan notable que la persona enamorada se siente desbordada por ellos. Sin embargo, la Inteligencia Emocional, la Psicología Positiva y el coaching marcan una nueva corriente: tú puedes elegir tu estado de ánimo. No se trata de ningún truco de magia sino de un objetivo basado en la superación personal, la toma de conciencia, la introspección y la fuerza de voluntad. Sin duda, el estado de ánimo ideal que cualquier persona desearía tener es la alegría, o al menos, la satisfacción con el presente. ¿Cómo lograr este objetivo?

En primer lugar, tomando conciencia de que las emociones son un efecto de los pensamientos. Por tanto, para incidir sobre el estado de ánimo es indispensable, previamente, hacer cambios y reajustes en el modo de pensar. Los pensamientos positivos son aquellos que generan confianza y optimismo: aprende a mirarte con otros ojos ante el espejo.

Intenta crear buenos momentos en tu día a día, experiencias que sean gratificantes para ti porque eso te ayuda a ser más feliz. Haz cosas que te gusten, busca un tiempo para ti en cada jornada, quiérete… Piensa en tus objetivos más importantes a corto plazo y trabaja por ellos al cien por cien, con todas tus fuerzas. No te aísles del entorno, déjate conoces y comparte tus sentimientos con tus amigos. Tu estado de ánimo puede cambiar de inmediato si en un mal día puedes desahogarte con alguien de tu confianza.

Cuando estés triste, no te quedes quieto, no te quedes en casa pensando en tu tristeza, ponte en movimiento, sal a dar un paseo y verás qeu tu sensación cambia.