Consejos para evitar el temor ante la enfermedad
En ocasiones, la enfermedad se convierte en una realidad del destino humano. Dicha enfermedad puede vivirse en primera persona o en la posición de ayuda, cuando alguien cuida de un familiar enfermo. El miedo es una emoción habitual en este tipo de situaciones. ¿Cómo poder controlar esa emoción? En primer lugar, buscando más de un diagnóstico médico. Es importante poder valorar la situación de una forma objetiva. Por otro lado, para hacer frente al proceso psicológico, puede ser de gran ayuda contar con el apoyo de un psicólogo con el que poder hablar, exteriorizar los miedos y las inseguridades…

Conviene tener una actitud positiva ante la desgracia. Es decir, evitar el dramatismo. Y lo mejor de todo, vivir el día a día. No pensar en aquello que pasará dentro de unos años. Algunas personas tienden a ponerse en lo peor ante una enfermedad. Sin embargo, lo mejor es convivir con la incertidumbre y pensar en todos los casos de personas que después de haber estado enfermas se han recuperado. Poner el foco de atención en lo positivo ayuda mucho.

Por otra parte, es bueno intentar encontrar pequeños placeres en la rutina diaria. Un baño caliente, música relajante, una buena alimentación, descanso… Son placeres que además, te ayudan a recargar energía a nivel físico y emocional. La fe es un punto de apoyo importante para muchas personas que son creyentes, existen momentos, en los que la fe es lo único que queda. Conviene aprender a tomar la enfermedad como un hecho natural de la vida. Sin embargo, este punto resulta difícil en una sociedad en la que la muerte se ha convertido prácticamente en un tabú.

Ante una situación de dolor, es positivo exteriorizar los sentimientos con amigos. Llorar para poder desahogarte y cuidar también de ti.