Consejos para no hacer propios los problemas ajenos
No siempre resulta fácil mantener una distancia emocional al apoyar a un familiar o a un amigo cercano en la superación de un problema determinado. El amor muestra el interés que surge de la implicación, sin embargo, no por cargar con el problema del otro como si fuese propio vamos a ayudarle mejor. Al revés, estamos minimizando nuestro potencial de ayuda porque terminaremos cansados y tristes. Para ayudar a una persona lo mejor que le puedes ofrecer es tu cariño, tu compañía y tu consuelo. ¿Cómo evitar asumir como propios los problemas ajenos?

Evita el rol de salvador

Es muy importante evitar el rol de salvador que surge de querer ser una especie de héroe para el otro. Este tipo de actitud termina produciendo consecuencias negativas a largo plazo en quien llegado el momento, siente que no ha sido suficientemente recompensado por todo el esfuerzo que ha realizado.

Evitar el rol de salvador implica no mirar a otra persona desde la lástima o la compasión sino infundir confianza al otro recordando que todo ser humano tiene recursos internos suficientes para superar conflictos vitales.

Conviene evitar caer en relaciones de dependencia. Apoyar a otra persona no significa que no tengas que defender tu propio espacio. Por tanto, un acto de higiene mental también es aprender a decir no.

Consejos para no hacer propios los problemas ajenos

Cómo distraer la mente

Cuando quedemos con una persona que atraviesa un mal momento no solo podemos hablar de aquello que le preocupa sino que también es buen momento para proponer planes distendidos con el objetivo de distraer la mente (lo que reporta bienestar). Del mismo modo, existen hábitos muy positivos a nivel físico y mental como disfrutar de un paseo diario. Los paseos son muy saludables para llenar la mente de optimismo cuando la energía negativa que surge de la tristeza inunda tu alma.