Consejos para ser coherente entre pensamiento y acción
Ser coherente entre pensamiento y acción te ayuda a mirarte a ti mismo con más autoestima ante el espejo que a veces, refleja la imagen menos armónica de uno mismo. Por ello, para ser coherente entre pensamiento y acción es fundamental entender que las palabras, generan expectativas en los demás. Expectativas que desde la falta de coherencia, se ven frustradas, por tanto, generan un dolor innecesario en los demás. Para ser coherente entre pensamiento y acción recuerda que eres dueño de tus palabras, por tanto, utilízalas en positivo para crear un mundo mejor, un entorno más humano y más gratificante. Por ejemplo, no hagas promesas que no tienes pensado cumplir, si dices algo hazlo, aunque solo sea por respeto a esa persona que te ha creído.

Para ser una persona coherente entre pensamiento y acción recuerda que en tu mano también está la capacidad de pedir perdón y de disculparte cuando eres consciente de que no has actuado en consecuencia. Errar es humano pero de sabios es rectificar e intentar sanar la herida que queda abierta en una relación.

Muchas veces, la falta de madurez emocional es uno de los grandes obstáculos a la hora de ser una persona coherente entre pensamiento y acción. Cuando una persona no es coherente entre aquello que dice y lo que luego hace, puede parecer que está jugando con las personas, que no toma en serio a aquellos que le rodean. Esta imagen es perjudicial para uno mismo porque nadie quiere depositar su confianza en una persona poco seria y responsable a nivel emocional. Ponte en el lugar de los demás, y así entenderás cómo se sienten cuando no llevas a la práctica tus promesas. Del mismo modo, recuerda cómo te has sentido tú en una situación de esas características. Sé coherente entre pensamiento y acción y serás más feliz.