Consejos para tener un espíritu joven
La juventud no emana de la perfección de la piel sino de la brillantez anímica que se refleja en un espíritu vital. Este objetivo es posible incluso, cuando tienes ochenta años. Sencillamente, porque la ilusión es la mejor fuerza para vivir. De este modo, lo ideal es tener sueños en cualquier etapa de la vida. Tener metas que cumplir y razones para seguir viviendo y ser feliz.

Uno de los ingredientes más necesarios a la hora de sentir dicha juventud es el amor. Tener un entorno de relaciones con el que poder compartir el presente. En este sentido, en más de una ocasión, puede que seas tú quien tengas que tomar la iniciativa de amar y dejarte conocer. Por ejemplo, en caso de que seas nuevo en una ciudad tendrás que poner mucho de tu parte para poder adaptarte y conocer gente nueva. Del mismo modo, cuando una persona pierde a un ser querido, debe recomponer su mundo y crear una nueva rutina.

Las inquietudes también te permiten estar vivo, tener curiosidad por resolver las dudas, ganas de seguir aprendiendo. Por ello, la lectura es un hábito muy gratificante desde un punto de vista anímico, además, se trata de un plan que aporta entretenimiento. En el momento en que crees que ya lo sabes todo, que no te queda nada por descubrir, entonces, ha llegado el momento de dar la bienvenida a la vejez de espíritu. Un espíritu que se apaga poco a poco al compás de la tristeza y la apatía.

La belleza del espíritu es tan importante, que logra traspasar la apariencia física. Aporta luz, fuerza y vitalidad más allá de las velas que marque tu tarta de cumpleaños. Para tener un espíritu joven intenta tener tu rutina ocupada con planes intelectuales y también, sociales. Evita la tentación de ver demasiado tiempo la televisión.