Convivir con personas que siempre quieren tener razón
Todos conocemos y tratamos a personas que creen tener siempre la razón y que, por mucho que argumentemos en contra o expliquemos nuestra postura, nunca acepten un punto de vista diferente al suyo sobre cualquier cuestión de la que se trate, ya sea familiar o laboral. Este comportamiento puede llegar a ser muy exasperante para quienes conviven con este tipo de personas, lo que, a la larga, crea grandes dificultades en sus relaciones personales, ya sean de pareja, familiares, laborales, amistades, etc.

Aunque nos pueda parecer simple cabezonería o que nos quieren sacar de quicio, estas personas se comportan así porque se sienten muy inseguras de sí mismas. Tener siempre razón les permite una autoafirmación que de otra forma no lograrían. También viene dada por una necesidad de controlar todo lo que ocurre a su alrededor, lo que también tiene como base dicha inseguridad.

Aun sabiendo esto, convivir con estas personas no es fácil, ya que no aceptarán en ningún momento que se les lleve la contraria, y emplearán todos los medios a su alcance para imponer su criterio. Si no lo consiguen, pueden intentar manipularnos, hacernos sentir culpables, montar en cólera, etc., poniendo en marcha todos los mecanismos posibles para lograrlo. Si finalmente cedemos y aceptamos su opinión como válida, intentarán humillarnos por haber contradicho su criterio.

Esto suele derivar, sobre todo en el ámbito de la pareja, en discusiones constantes que pueden acabar deteriorando la relación hasta la ruptura o bien al a frustración de aquel que se ve siempre obligado a aceptar la opinión del otro.

También en el trabajo es difícil lidiar con este tipo de personas, sobre todo si es nuestro jefe y termina siempre imponiendo su criterio. Al igual que ocurre en la pareja, lo habitual es que los trabajadores estén a disgusto y terminen por abandonar la empresa o pedir un cambio de puesto.