Convivir con un alcohólico
Muchas personas se encuentran en la tesitura de convivir con un miembro de la familia que padece alcoholismo. Según los expertos, el alcoholismo puede ser considerado como una enfermedad familiar, ya que no afecta tan sólo a al persona que se alcohólica, sino también a todos quienes conviven con esta persona. Esta convivencia no siempre es fácil, y de hecho es una situación a la que muchas personas no saben cómo hacerle frente, como ocurre en la mayoría de los casos de adicción.

La convivencia con un alcohólico es una situación dura y que lleva muchas veces a los familiares a situaciones límite. Por ello es necesario seguir unas pautas a la hora de convivir con este problema:

– Cuidarse a uno mismo: No podemos ayudar al otro si no estamos bien nosotros. Cuidar de la propia salud y saber manejar las propias fuerzas es un requisito indispensable, que no sólo actúa a nuestro favor, sino también en el de la persona alcohólica.

Cuanto más fuertes estemos más podremos ayudarle.

– Infórmate sobre la enfermedad: Entender la naturaleza del alcoholismo te va a ayudar a comprender muchos comportamientos de la persona, sobre todo cuando se trata de nuestra pareja. También podemos aprender sobre comportamientos que ayuden a la recuperación del enfermo.

– No amenaces ni hagas chantaje emocionala la persona alcohólica. No puede abandonar su adicción cuando quiera, y si actúas así le harás sentirle peor.

– Intégrale en la vida familiar: Es necesario que el enfermo se sienta partícipe de la vida de familia. Además, realizar pequeñas tareas como limpiar la casa ayudar a los hijos, puede aumentar su autoestima.

– Participa en reuniones de alcohólicos anónimos: Los familiares también se benefician de estas reuniones, sobre todo a la hora de encontrar ayuda para superar la enfermedad.