Cosas que debes conservar de tu pasado
El pasado puede ser fuente de grandes traumas para quien sigue pegado al ayer. Sin embargo, el pasado también es fuente de grandes tesoros. Esos que debemos mantener como un bien muy preciado a lo largo de nuestra vida. Uno de estos tesoros es la experiencia. Ese legado que muestra el verdadero conocimiento práctico: gracias al camino que has recorrido, estás aquí hoy.

Si tu camino hubiese sido diferente, tú también serías distinto. Cuando eches la vista al pasado, valora la experiencia también de los errores, esos que a veces nos gustaría tachar con una cruz en el folio de la vida.

Los momentos felices

Sin ningún tipo de truco de magia, podemos traer hasta el presente un momento feliz de nuestro pasado. Existen muchos momentos en los que estos recuerdos afloran de un modo casi automático, por ejemplo, cuando nos sentimos cuidados por un lugar que vinculamos con instantes inolvidables. Cuando compartimos un plan con amigos de nuestra infancia y surgen anécdotas de la etapa del colegio y la adolescencia. Cuando llega la Navidad o las fiestas de cumpleaños y surge la tentación de mirar al pasado arropados por el efecto dulce de la nostalgia.

Pero también puedes recordar lo vivido de un modo consciente a través de ejercicios de visualización en los que tomas como punto de inspiración una escena feliz de tu niñez.

Debes conservar en el presente el recuerdo de aquellos seres queridos ya fallecidos que formaron parte de tu vida y siguen formando parte de tu corazón a día de hoy. El cariño es el mejor legado que podemos conservar.

También es conveniente que conserves algún amigo de la etapa del colegio o la universidad. Y experimentes esa satisfacción de haber compartido un largo recorrido con esa persona.

Cosas que debes conservar de tu pasado

Tu niño interior

El niño interior que todos llevamos dentro no muere tanto por el paso del tiempo como por la actitud que adoptamos en la madurez. Ríete más, incluso de ti mismo. Convierte el humor en esa medicina diaria que no tiene ningún tipo de contraindicación adversa. En la etapa adulta, también deberíamos aprender a disfrutar tanto como en aquella época. Y en relación con este punto, existe otro regalo que debes mantener de tu pasado: el juego como diversión pedagógica.

Los juegos de equipo para los planes en familia son una propuesta de distracción que también crea lazos personales. También puedes conservar de tu pasado algunas tradiciones familiares que se han afianzado en el seno de tu hogar por costumbre del cariño. No se trata de hacer propios todos estos hábitos pero puede que haya alguno que no quieras perder porque es como si formaran parte de tu identidad. En algunos casos, la cultura es como una segunda naturaleza.

Cosas que debes conservar de tu pasado

La capacidad de vivir el presente

Los niños viven mucho más conectados al presente que los adultos. Tienen su capacidad de atención puesta en el ahora y en los planes a corto plazo. Ojalá como adultos aprendiésemos a hacer de esta porción del tiempo nuestra mayor expresión de vida. Solo con dar este paso, aprovecharíamos mucho más la vida en letras mayúsculas.

Llena tus bolsillos del eco de aquellas risas de tu niñez y convierte esta melodía en una banda sonora de tu vida adulta. Mañana se celebra el Día del Libro. Te invito a sumergirte en las librerías para elegir un título especialmente pensado para ti. Y de este modo, también traes a tu presente muchas cosas buenas de tu pasado: mayor creatividad y fantasía para viajar a través de la imaginación hasta otras historias de cuento.