Creer en los milagros de la vida
El término milagro no sólo tiene que ver con lo que está más allá de este mundo. De una forma metafórica remite al aquí y al ahora. A todas esas cosas que el ser humano ya no sabe apreciar porque es víctima del escepticismo, de la falta de motivación y de ilusión. De esta forma, se pierden todos los matices de un universo que tiene muchos detalles perfectos y que hacen que la vida sea una aventura bonita que merece la pena vivir.

Sin embargo, con el paso de los años, el espíritu puede que se vaya amargando y perdiendo fuerza al compás de la prisa, la rabia, el desamor acumulado sobre la espalda, la frustración de que las cosas no son siempre como uno desea, los problemas económicos, el miedo de ser infeliz… La negatividad va pesando demasiado sobre esa mochila que de una forma simbólica todos portamos sobre la espalda.

Cuando ya va pesando mesiado es esencial ir liberando kilos para realizar de una forma más llevadera el camino. Así, tal vez, podamos levantar la mirada con toda la naturalidad más allá del suelo para captar todos los detalles de un horizonte infinito que representa la apertura de un futuro feliz. Creer en los milagros de la vida es importante, más allá de cuál sea la situación actual.

De hecho, deberíamos esforzarnos por creer más todavía en los momentos de dolor, sufrimiento y dificultad para poder sobrellevar la tristeza y la pena. En tu día a día, te pasan muchas cosas bellas que quedan impresas en la conciencia individual. Disfruta de la suerte de tener un trabajo, una familia que te quiere, salud, ilusiones y sueños con los que vivir el presente de una forma especial. La vida no es un cuento de hadas a pesar de que a veces, todos querríamos tener un final feliz y comer perdices para siempre.