Cuándo dar consejos a un amigo
Existe una situación que con frecuencia se convierte en foco de conflicto. El deseo de dar consejos a un amigo muestra la buena intención de ayudarle pero en cierta forma también transmite el mensaje de la falta de confianza en el criterio propio del otro amigo. O también, la tendencia de dar consejos a un amigo refleja la actitud de quien considera que su punto de vista es el mejor respecto de una situación. Los consejos son fantásticos pero también son agotadores cuando se reciben sin pedirlos lo que, dependiendo del contexto, puede tratarse incluso de una intromisión en la intimidad del otro. ¿Cuándo dar consejos a un amigo?

Cuando te los pide

La comunicación propicia el diálogo interpersonal entre dos personas. En el diálogo entre dos personas que tienen confianza, en algún momento puede surgir de una forma natural que una de las dos pida opinión sobre un asunto en concreto. En ese caso, los consejos deben darse no como un mandato sino como un punto de vista personal, recordando que el interlocutor es libre de decidir lo que considere más conveniente.

En ocasiones, los consejos también se convierten en la forma aparentemente más sencilla de ayudar al otro. Existe una forma de ayuda que es mucho más comprometida: la compañía y el apoyo a ese amigo que vive una situación difícil.

Cuándo dar consejos a un amigo

Encontrar el equilibrio

Dar un consejo es un gesto de amor y de cariño, pero el problema surge cuando las personas se posicionan en esta actitud y llega un punto en el que se convierten en un manual de instrucciones que agota al interlocutor. Es decir, es muy importante que la relación entre dos personas sea lo suficientemente rica desde el punto de vista de las vivencias y del compartir como para que la experiencia de aconsejar a un amigo no se convierta en un valor absoluto sino en un punto más de la relación de amistad.

En otras ocasiones, también conviene puntualizar que se produce la contradicción de que las personas a las que más les gusta aconsejar son las que menos se dejan aconsejar por los demás. Por tanto, como aprendizaje personal, todos debemos recordar que es un gesto de humildad dar y recibir feedback. Al igual que es un gesto de humildad reconocer si se tiene o no la capacidad de dar un buen consejo a un amigo sobre un asunto en concreto. A veces, puede ser más prudente el silencio.