Cuando el dolor emocional se transforma en físico
El dolor físico, por muy intenso que sea, siempre es más fácil que afrontar que el dolor emocional. Este hecho causa la aparición del denominado trastorno por dolor, en el que quien lo sufre padece un dolor muy intenso en una o varias zonas de su cuerpo para el que no se encuentra una explicación médica y que suele estar originado por causas psicológicas. Es por esto que el trastorno por dolor se incluye dentro de los denominados trastornos somatomorfos, es decir, aquellos en los que el paciente transforma, de modo inconsciente, síntomas psicológicos en síntomas físicos.

En este trastorno el dolor que sufre el paciente es tan agudo que interfiere en su vida laboral, afectiva, social, etc. El dolor más habitual que se sufre es el de cabeza, abdomen, pecho o espalda, aunque puede aparecer en cualquier lugar del cuerpo.

Se sospecha de que el dolor tiene un origen psicológico porque suele aparecer tras un acontecimiento muy estresante para la persona, y aumenta si aumenta el nivel de estrés de ésta.

Otra de las evidencias es que el paciente obtiene algún beneficio de sus síntomas, como puede ser la atención o el cariño de los demás, que teme que no podría lograr de otro modo.

Es importante, sin embargo, tener en cuenta que el dolor que sienten estas personas es real, no es fingido, a diferencia de aquellos que simplemente simulan estar enfermos. El dolor es crónico y dura varios meses, y hace que los pacientes estén preocupados o estresados por su dolor, lo que les ayuda, inconscientemente, a olvidarse del auténtico origen del mismo.

El tratamiento se realiza mediante terapia conductual cognitiva para ayudar a los pacientes a mejorar el dolor. Se suele complementar con medicamentos antidepresivos y también se han mostrado eficaces las técnicas de distracción, los ejercicios de relajación y los masajes y la fisioterapia.