¿Cuándo hablar con un psicólogo?
Los psicólogos realizan una excelente labor de ayuda social. Reconocer la vulnerabilidad suele ser la primera dificultad con la que se encuentran aquellas personas que no quieren acudir a un psicólogo. La ayuda profesional adecuada es fuente de salud y bienestar. No existe mejor decisión que la de pedir ayuda ante el dolor del alma. Un psicólogo te ayuda a encauzar esa situación.

El psicólogo no es tu amigo

El psicólogo no es tu amigo y gracias a eso puede tratar con mayor objetividad los problemas externos. De hecho, un psicólogo no puede tratar como profesional los conflictos de las personas cercanas a las que conoce y con quienes comparte muchos momentos en su rutina diaria.

La distancia emocional de quien no está implicado en un conflicto es muy importante para poder escuchar con asertividad. El psicólogo no es tu amigo, sin embargo, sí se establece un vínculo personal que es muy especial al resultar tan positivo.

Para cualquier psicólogo cada paciente es único e irrepetible gracias a una historia personal. Pero para cualquier paciente, un buen psicólogo se convierte en un punto de inflexión en su vida.

¿Cuándo hablar con un psicólogo?

Cuándo dar el paso de pedir ayuda

¿Cuándo ha llegado el momento de pedir ayuda? Cuando los días se tiñen de un color gris permanente. Nadie debe acostumbrarse a la tristeza por pura norma. Cuando existe un dolor del alma que pesa hasta el punto de dificultar hábitos tan cotidianos como empezar el día y levantarte de la cama. Cuanto tienes pensamientos muy negativos y emociones muy desagradables que te desestabilizan en cualquier situación.

Cuando dentro de ti sientes que no te encuentras bien y que tú no puedes hacer frente por ti mismo a ese dolor, entonces, pide ayuda.