Cuándo es más difícil perdonar
El perdón es una palabra terapéutica. Pero este término visualiza una de las principales distancias entre la teoría y la práctica. Muchas personas saben que perdonar ayuda a sanar las heridas, sin embargo, sienten que no pueden conseguirlo. ¿En qué situaciones es más difícil perdonar?

Cuando el dolor ha sido intenso, tanto que ha dejado una cicatriz profunda. Aquellas heridas que están producidas por un desamor suelen causar una mayor memoria emocional. Y lo que ocurre en estas situaciones es que, incluso cuando la persona cree haber superado el malestar, de pronto vive una situación determinada que le recuerda aquello que había quedado atrás de un modo aparente.

Psicología del perdón

En otros casos, lo que sucede es que la persona no está preparada para perdonar, sencillamente, porque necesita su tiempo para elaborar todo el duelo de esa tristeza interior. Por tanto, el tema del perdón va acompañado de un modo necesario de la paciencia, es decir, es vital aprender a esperar.

Además, también existen situaciones realmente graves, en las que el perdón se convierte prácticamente en un acto heroico. En un gesto de generosidad humana puesto que es complejo perdonar aquello que por esencia resulta imperdonable en un primer momento. Y sin embargo, la historia también nos ha dejado testimonios de personas que lograron dejar atrás el lastre de sufrimientos extremos.

Cuándo es más difícil perdonar
Por ejemplo, Victor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido, muestra en sus reflexiones el perdón hacia todo lo negativo que vivió en los campos de concentración.

En otros casos, el perdón también está acompañado por la creencia limitante del perfeccionismo. Esto ocurre a aquellas personas que tienen la idea de que la gente debe de ser perfecta y observan el error ajeno como algo que hay que castigar. No existe amistad, ni amor, sin perdón. No existe ningún ser humano que sea perfecto en sus acciones siempre.

Pero además, conviene añadir que, si bien en muchos momentos es difícil perdonar a otra persona, todavía resulta más complejo el perdón hacia uno mismo. Este es el punto débil de quienes se castigan por una situación del ayer.

Es más difícil perdonar cuando una persona está encerrada en la soledad del resentimiento que cuando está abierta a la esperanza de una alegría compartida en común.

Cuándo es más difícil perdonar

Perdonar desde la compasión

También puedes vivir una situación en la que pienses que la otra persona no merece tu perdón. Sin embargo, si estás pasando por una situación de este tipo, cambia tu percepción porque el perdón te beneficia a ti positivamente. Es decir, es un acto de amor hacia ti mismo que te libera de esa rabia interior que no te deja ser feliz en tu presente. En estos casos, el perdón y la compasión son cualidades que pueden darse la mano de un modo directo. Por ejemplo, puedes perdonar a una persona que es digna de tu compasión porque sus actos son un reflejo de su pobreza de espíritu. La compasión te eleva por encima de la propia ira, hace que brote lo mejor de ti.