Cuando todo es blanco o negro
Muchas personas, a la hora de evaluar sus cualidades, acciones o evolución, sólo pueden hacerlo desde dos punto de vista, en blanco o negro, todo malo o todo bueno. Suelen ser personas muy perfeccionistas que creen que si algo no es perfecto o no resulta como tal, no tiene ningún valor, independientemente del proceso que se haya seguido para lograrlo.

Esta idea del todo o nada se conoce en psicología como pensamiento dicotómico, y es una distorsión del pensamiento mediante la cual la persona no es capaz de percibir los matices válidos intermedios de sí misma o de sus acciones. Esta incapacidad hace que pocas veces se lancen a conseguir sus metas o a intentar algo nuevo, ya que el miedo a cometer un error o que el resultado no sea perfecto los paraliza, o, cuando lo intentan, suelen realizarlo con gran ansiedad y estrés temiendo que el resultado final no se adecúe a sus expectativas.

Es un tipo de pensamiento que también se da muy frecuentemente en las personas que sufren depresión, que tienden a examinar su vida en términos absolutos, como resultado de los cuales suelen terminar definiéndose como fracasados, inútiles, y teniendo un sentimiento de no tener ningún valor como personas, ya que las cosas sólo pueden ser buenas o malas, perfectas o terribles.

De este modo se pierde la capacidad de analizar los matices y de entresacar lo positivo de una situación aunque el resultado no haya sido el que esperábamos, así como de mantenernos flexibles ante los diferentes avatares que sufrimos a lo largo de nuestra vida.

Esta dicotomía se puede observar también en el lenguaje, ya que estas personas suelen utilizar a menudo términos absolutos como “nunca”, “siempre”, “todo”, “nada”, etc.

La terapia cognitivo conductual nos puede ayudar a eliminar esta distorsión, eliminando la necesidad de perfeccionismo y aprendiendo a valorar los aspectos positivos dentro de los hechos positivos, relativizando así su visión absolutista del mundo.