¿Cuánto tiempo dura el duelo por una ruptura?
Tras una ruptura de pareja existe un momento de duelo, una etapa de olvido que es necesaria para sanar las heridas que quedan abiertas tras el adiós. Cada historia tiene unas connotaciones concretas pero el primer año posterior a la ruptura de pareja de una relación estable es muy importante. Este primer año tiene un valor emocional significativo porque marca el punto de inflexión personal de una vida marcada por momentos compartidos en pareja a una nueva etapa de soledad.

El primer año es una etapa de cambio puesto que en estos doce meses se celebran también los primeros días señalados en ausencia de la otra persona: fiestas de Navidad, vacaciones de verano, fechas de cumpleaños, aniversario de noviazgo…

Proceso de autodescubrimiento

Este primer año muestra el proceso de autodescubrimiento de aquella persona que a pesar de tener sus ilusiones rotas y experimentar una decepción afectiva, siente en primera persona esa gratificante experiencia de vivir la vida en cada etapa con lo positivo que tiene cada momento.

¿Cuánto tiempo dura el duelo por una ruptura?
El proceso del olvido está marcado por la tristeza, sin embargo, esta tristeza no impide que la persona pueda disfrutar de momentos felices. A lo largo de un año, la persona ha superado retos importantes vinculados con el proceso del olvido y estos retos le hacen cada vez más fuerte.

La persona necesita establecer en su vida nuevos hábitos y otras rutinas. Por ello, a lo largo de este nuevo año afianza nuevas costumbres que aportan una seguridad emocional. El paso del tiempo también ayuda a observar con mayor distancia la relación de pareja y esta perspectiva también aporta una mayor objetividad. Con frecuencia, la persona siente que tras la ruptura se siente mejor consigo misma.

El duelo patológico

En caso de que la tristeza por una ruptura de pareja limite de una forma negativa la felicidad personal tras más de un año de haber dicho adiós, puede ser recomendable realizar una terapia psicológica o participar en un taller sobre crecimiento personal. El duelo es necesario pero no es saludable que se torne patológico.