Curar el desamor
La enfermedad no sólo remite al cuerpo sino también al alma. De hecho, es mucho más sencillo aliviar un dolor de cabeza que el malestar del corazón ante una decepción profunda. No existen tiritas, parches ni remedios inmediatos que puedan aliviarte a corto plazo. El desamor se produce de diferente forma. Por ejemplo, puede que tengas que hacer frente al abandono de tu pareja después de años de noviazgo, a lo mejor, fuiste tú quien se dio cuenta de que tus sentimientos cambiaron y tomaste distancia, también puede suceder, que tengas que hacer frente al rechazo sin ni siquiera empezar a salir con la otra persona.

Las heridas que deja el amor son más o menos profundas en función de cuánto se ha amado, cuánto se ha soñado y los deseos. Sin embargo, merece la pena pensar en positivo (algo muy difícil cuando se está inmerso en este proceso) porque siempre hay una luz al final del túnel. Y esa luz representa la esperanza de todas las cosas buenas y de todos los grandes momentos que te quedan por vivir en tu vida. Cuando estás atravesando un desamor no te apetece demasiado conocer gente nueva, sin embargo, en algún momento esa ilusión volverá a ti. No te cierres puertas.

De momento, si estás atravesando un periodo de desamor lo único que puedes hacer es comprenderte a ti mismo. Es decir, no culparte por sentirte mal sino ser consciente de que es normal que estés así. Por otro lado, también es bueno que cuides de ti mismo y te olvides en cierto modo de los demás. Haz planes que te gusten, rodéate de gente que te dé paz, busca la calma…

Incluso, también debes descansar más de lo habitual, alimentarte bien y disfrutar cada día de un paseo agradable. Evita ver películas dramáticas o escuchar música romántica. No hay mal que cien años dure, por tanto, esto también pasará.