Dar el salto para salir de la zona de confort
Existe todo un mundo por descubrir más allá de esa zona de seguridad en la que te sientes tranquilo y relajado. Sin embargo, para descubrir el mundo en toda su amplitud es necesario asumir riesgos, ir un paso más allá y avanzar. Ese salto que te lleva a salir de tu zona de confort puede vivirse como un salto al vacío, algo que produce vértigo.

Sin embargo, lo que en realidad sucede en este tipo de situaciones es que existe un apego excesivo e insano a lo ya conocido. Tienes que darte la oportunidad de hacer cosas diferentes, romper la rutina, conocer gente nueva y descubrirte a ti mismo en posiciones vitales distintas.

Cambia tu forma de pensar

Deja de poner excusas del tipo “no tengo tiempo”, “no merece la pena el esfuerzo”, “más vale malo conocido que bueno por conocer”… Deja de lado todas esas excusas que te hacen sentir anclado en el mismo punto. Por el contrario, ábrete a la novedad de la vida. Anímate a proponer un plan a una persona a la que acabas de conocer y te parece interesante. Viaja con más frecuencia. Rompe tus miedos y afronta situaciones que te cuesten esfuerzo. Te darás cuenta de que tú eres más fuerte y la barrera del miedo cada vez es más débil.

Dar el salto para salir de la zona de confort

Proceso de cambio gradual

No se trata de romper de forma drástica con todas las costumbres establecidas sino de hacer cambios de forma gradual. De forma simple, podemos acostumbrarnos al cambio a través de ejercicios cotidianos que puedes practicar como si fueran un juego. Por ejemplo, si eres diestro anímate a utilizar con más frecuencia la mano izquierda en tus labores cotidianas. Del mismo modo, puedes saltar a la pata coja. O comer con los ojos cerrados. Anímate a dar el salto hacia la vida en letras mayúsculas.