Dar la espalda al amor
No pasa nada por dar la espalda al amor por un tiempo, de hecho, en el periodo de duelo de un desamor, resulta de lo más saludable que la persona se centre en sí misma y se olvide de posibles historias que pueden perjudicar más que ayudar, cuando la persona, todavía no está preparada a todos los niveles para tener un vínculo afectivo nuevo. El problema surge cuando una persona se coloca en el rol de dar la espalda al amor, de forma crónica e inamovible. En ese caso, conviene tomar conciencia de que algo no va bien.

Dar la espalda a la vida

Dar la espalda al amor es tan trágico como dar la espalda a la vida porque el amor forma parte de nuestra propia esencia. Además, esta posición existencial tiene un trasfondo más profundo: las personas que sufren están resentidas y enfadadas con el mundo, creen que se bastan a sí mismas, que no necesitan a nadie más.

Y ante la inseguridad de que ese alguien especial no llegue nunca, prefieren adelantarse a los acontecimientos y asegurarse de que nunca pasará algo bueno.

Dar la espalda al amor

Ábrete al amor

De normal, las personas que van de espaldas al amor transmiten tal negatividad y amargura, que cualquier posible pretendiente sale huyendo tarde o temprano ante la sensación de que es imposible derribar ese muro que parece de hierro. Sin embargo, es importante que no te dejes llevar por las apariencias, y que en caso de que una persona te importe de verdad, más allá de las barreras, intentes poner de tu parte para llegar a ella.

El cariño termina desarmando las corazas construidas durante años: todo el mundo desea ser amado (eso no significa que todas las personas quieran tener pareja). En esencia, el ser humano necesita compartir su vida en sociedad, tener testigos de vida, ilusiones compartidas y gente buena con la que poder hablar.