Dar rienda suelta a la pereza
Dar rienda suelta a la pereza también es muy sano porque el cuerpo y la mente necesitan sus momentos de relax total y desconexión. En una sociedad marcada por las dificultades laborales y la presión, parece que estamos condenados a estar ocupados las veinticuatro horas del día. Ya que además, las nuevas tecnologías también están orientadas en esa dirección. La ansiedad que sienten algunas personas al dejar olvidado su teléfono en casa muestra esta realidad.

Perder el tiempo

Vivir en una contrarreloj sería agotador. Es decir, no es saludable a nivel mental vivir con la sensación de tener que llegar siempre el primero a la línea de meta. La victoria no tiene por qué estar en el punto de llegada. No minimices el valor de las enseñanzas que vas adquiriendo a lo largo del camino.

No hacer nada

La pereza puede surgir en cualquier momento pero eres tú quien decide en qué momento le das cuerda o no. Un sábado por la tarde tienes la libertad de improvisar en función del momento, en cambio, en medio de la jornada laboral tienes que asumir tus responsabilidades más allá de que te gustaría estar en otro sitio. La pereza es un medio de descanso que ayuda a compensar el sobreesfuerzo en otros ámbitos.

Dar rienda suelta a la pereza

Dejar el tiempo vacío

Es positivo dejar de mirar el reloj, vivir el aquí y el ahora sin la obsesión de llevar un cronómetro encima todo el rato. La pereza te ayuda a escuchar las sensaciones de tu cuerpo y de tu mente. Pereza y vagancia no son términos sinónimos cuando la primera se vive en su justa medida.

La pereza ha sido tratada en algunas ocasiones como si fuese una mala influencia sobre las personas cuando en realidad, reclama su derecho a la existencia más allá de los prejuicios negativos a los que está asociada.