De dónde surgen los problemas de comunicación
A veces, por mucho que nos esforzamos, no logramos que el otro entienda lo que queremos decir. Independientemente de que hablemos el mismo idioma o de que llevemos mucho tiempo conviviendo o trabajando juntos, parece existir una barrera invisible que hace que, diciendo lo mismo, cada persona entienda una cosa diferente. Esto no se debe a que alguno de los oyentes sea menos inteligente o quiera sacar de quicio al otro, sino al hecho de que la comunicación existen una serie de barreras psicológicas que, en ciertos momentos, hacen imposible que nos entendamos con los demás.

Estas barreras vienen dadas tanto por la imagen que tenemos de los demás como por la autoimagen que tenemos de nosotros mismos.

Si yo me he construido la imagen de que mi compañero de trabajo es un vago y se escaquea, mi cerebro no procesará cualquier información que contravenga dicha imagen, a igual que si decido que alguien es bueno o malo, simpático o antipático, etc. Nuestro cerebro tenderá a seleccionar la imagen que confirme nuestra hipótesis, eliminando gran parte de la información que provenga de esa persona, lo cual genera mucha frustración en ambas partes.

Otras barreras vienen dadas por nuestras autoimagen. Si nosotros tenemos miedo al fracaso o al éxito, o nos preocupa el qué dirán, también eliminaremos cualquier información que contravenga nuestra idea, ya que generará un conflicto en nosotros. Por ello, donde el otro ve una oportunidad, nosotros podemos ver un riesgo que nos paralice y rechazamos esa información. De este modo, lo que buscamos es personas y situaciones que confirmen esa autoimagen, lo que muchas veces nos limita en nuestras posibilidades de cambio.

Comunicarnos con personas que no piensen como nosotros o quienes han logrado lo que nosotros sólo soñamos nos puede ayudar a eliminar muchas falsas creencias y a lograr muchos cambios en nosotros mismos.