¿De qué sirve pedir disculpas?
No siempre pedir disculpas sirve de algo. Así sucede en aquellos casos en los que se pide perdón sin sentirlo de verdad. O también, en aquellas situaciones en las que la persona que pide perdón, luego no hace nada por cambiar algo de sus actos y mejorar. Además, dependiendo del daño cometido, también se debe hablar frente a la otra persona. Hay gente que piensa que con mandar un powerpoint un poco emocional es suficiente para un reencuentro.

Cuando se ha hecho daño se debe mirar a los ojos de la otra persona. Pero está claro que eso supone un esfuerzo y un nivel de compromiso que no cualquier amigo está dispuesto a asumir. Pero en cambio, pensando en positivo: ¿De qué sirve pedir disculpas?

En primer lugar, el perdón permite el reencuentro emocional entre dos personas que se han distanciado un poco como consecuencia de un hecho determinado. La distancia puede que no sea física pero sí emocional y es que, cuando no estás bien junto a otra persona, eso se nota en el grado de confianza, en la iniciativa en los planes o en la conversación que se tiene en una cita.

Por otro lado, pedir disculpas también nos humaniza. Nos hace darnos cuenta de nuestros límites y de nuestras carencias. Por ello, perdemos el miedo de mostrarnos tal y como somos delante del otro. Está claro que para pedir perdón es mejor no ser orgulloso y ser muy humilde para poder cuidar de una relación con el cariño necesario. Cuando se tiene una relación cercana con alguien desde hace muchos años es normal que surjan las diferencias. Pero entonces, lo que se debe hacer es convertir la diferencia en una fuente de riqueza. El mundo sería aburridísimo si todos fuésemos perfectos e iguales. ¿No te parece?