Deja atrás tu equipaje emocional
A lo largo de nuestra vida tenemos muchas experiencias, unas positivas y otras negativas. Las experiencias positivas nos impulsan hacia delante, nos animan a seguir, mientras que las negativas nos anclan al pasado, nos paralizan y nos impiden avanzar. Esto ocurre porque, sin darnos cuenta, vamos cargando todas estas experiencias en nuestro equipaje emocional.

Este equipaje se vuelve más y más pesado a medida que se acumulan en ella los pensamientos negativos, las frustraciones, la ira, la rabia, el rencor, los miedos, los amores perdidos, los fracasos… convirtiéndose en una carga que, si no nos damos cuenta de su existencia, con los años se hace tan pesada que nos impide avanzar, conseguir nuestros sueños, amar con libertad o simplemente ser felices.

Otras veces no nos paralizará, pero sí hará que el avance sea difícil, o que tropecemos con la misma dificultad una y otra vez, generando nuevos sentimientos negativos que a su vez metemos en la maleta para que nos acompañen a todas partes. Es sólo cuando la maleta está llena a rebosar, tan llena que ya no podemos con ella, cuando nos damos cuenta de que debemos librarnos de ella.

El primer paso para hacerlo es, efectivamente, aceptar que tenemos ese equipaje. Negar que nos sentimos frustrados o asustados sólo hará que sea aun más pesada y nos anclará aún más a nuestro pasado. Debemos abrir la maleta y, una a una, eliminar las piedras que guardamos en ella, enfrentándonos a nuestros miedos y fracasos, a conductas adaptativas adoptadas en la niñez, perdonando el daño que nos han hecho, perdonándonos a nosotros mismos para liberarnos de ellas. Si no nos sentimos capaces o nos resulta demasiado doloroso, es conveniente pedir ayuda a un profesional para que nos guíe en el proceso.