Deja de hacerte preguntas
La vida se vive en la práctica mucho más que en la teoría. Por supuesto, que hay que pensar, meditar y reflexionar las cosas. Sin embargo, enlazar una pregunta tras otra sólo te llevará a la pesadez de sentirte incapaz de entender la realidad tal y como es. Las preguntas, cuando no tienen una respuesta clara, te impiden avanzar hacia el futuro.

Y es que, las dudas generan miedo, angustia, pánico, ansiedad… Existen personas que por su propio carácter tienden a pensar demasiado. En ese caso, la receta de su felicidad reside en frenar el pensamiento. Otras por el contrario, más inmaduras e infantiles, se dejan guiar por sus impulsos. En ese caso, deberían pensar un poco más para vivir con más sabiduría interior y saber hacia dónde se dirigen.

Las preguntas son tan excelentes que en la actualidad, una disciplina como el coaching está ayudando a muchas personas a vivir con pensamiento positivo. De hecho, en la filosofía griega, un referente como Sócrates, también elaboró un método de filosofía basado en la pregunta-respuesta como una forma de conocer la verdad sobre uno mismo. Por tanto, es bueno pensar, reflexionar y apostar por el conocimiento.

Para ello, nada como estudiar, leer libros, ir al cine para ver películas… Pero eso sí, buscar un límite a la razón para que no termine enganchada a planos teóricos porque en la rutina diaria, existen actividades sencillas que son necesarias: ir a trabajar, hacer las tareas de la casa, hacer la compra, poner la lavadora… Hay que encontrar el equilibrio entre lo elevado y lo mundano. El pensamiento nos eleva pero a la vez, nos aleja de lo inmediato. ¿Cómo se frena el pensamiento? A través de la acción y del obrar.