Dejar atrás el miedo al rechazo
Los seres humanos somos seres sociales, es decir, que hemos nacido para vivir en sociedad y en compañía de los otros. Gran parte de nuestra identidad viene dada por la pertenencia a un determinado grupo, ya sea familiar, de amigos, de trabajo, etc. Sin las relaciones sociales, llevar una vida normal sería prácticamente imposible.

Pero esa misma necesidad de vivir en sociedad y de ser aceptado por un grupo lleva aparejado un miedo que es común a gran parte de los seres humanos y que, en muchos casos, los mantiene aislados, lejos del grupo o de las personas con quien o quienes les gustaría mantener contacto. Se trata del miedo a ser rechazados, a que no nos dejen formar parte del grupo al que nos gustaría pertenecer.

Para quien es tímido o siente un gran miedo al rechazo, puede parecer que existen personas que viven sin ese miedo, que se relacionan sin problema y sin la menor dificultad. Pero incluso en esos casos en los que poseemos una sana autoestima y tenemos habilidades sociales para relacionarnos con cualquier grupo social, el miedo al rechazo está presente. Esas personas, simplemente, han aprendido a vencerlo.

A veces, este miedo se vence de forma negativa, es decir, logrando la aceptación a cambio de dejar a un lado nuestras preferencias, sentimientos, emociones y realizando todas aquellas acciones que creemos que serán bienvenidas por el grupo, para de ese modo ser aceptados. Aunque logremos la aceptación, en este caso pagaremos un alto precio por ella, como es nuestra propia realización personas y felicidad.

Como ocurre con cualquier miedo, la única forma de superarlo es enfrentarse a él, es decir, arriesgarse a ser rechazados. En este caso, debemos tener en cuenta que ese rechazo no tiene nada que ver con nuestra valía como personas, aceptar que siempre habrá quien nos rechace, pero también quien nos acepte