Dejar atrás la inseguridad
Todos nos sentimos inseguros alguna vez. El primer trabajo, la primera cita…son ocasiones que hacen que la seguridad que tenemos en nosotros mismos desaparezca y nos encontremos como niños asustados ante una situación que no sabemos manejar. También puede ocurrir que en algunos aspectos de nuestra vida sintamos una gran seguridad en nosotros mismos y menos en otros. El problema es cuando sentimos esta inseguridad en todo momento y en todos los ámbitos de nuestra vida, inseguridad que normalmente va acompañada de un sentimiento de incapacidad para hacer frente a situaciones cotidianas.

Esta inseguridad hace que quien la sufre encuentre muy difícil tomar decisiones porque no confía en su propio criterio. Nunca sabe si sus ideas son buenas o no, si sus razonamientos son correctos, si estará haciéndolo bien, etc., porque no encuentra esa medida en sí misma. Como resultado de esto puede sufrir una indecisión casi paralizante, que la lleva a evitar situaciones nuevas o aquellas en las que su inseguridad sea más patente o dejar que sean los demás los que tomen las decisiones por ella, dejando que su vida vaya, en cierto modo, a la deriva.

Para ganar seguridad en nosotros mismos debemos empezar a tomar nuestras propias decisiones, asumiendo el riesgo de que unas veces pueden ser correctas y otras no. Por ello, lo mejor es comenzar por cuestiones pequeñas en las que un error en la decisión no nos suponga un mayor problema. Decidir, por ejemplo, qué ropa o comida nos gusta de verdad, independientemente del criterio de los demás, nos va a ayudar a tomar decisiones más complicadas.

También debemos asumir que nunca tendremos garantías de actuar de forma correcta, por lo que sólo podemos confiar en que la elección que hacemos en cada momento es la mejor. Aprender a vivir con esa inseguridad y a saber que no tenemos derecho a cometer errores nos va a permitir superar nuestra inseguridad.