Dejar de sentirnos culpables por todo
A algunas personas les resulta difícil no sentirse culpables casi continuamente. Se consideran responsables de prácticamente todo lo que sucede a su alrededor, incluso si no han tenido nada que ver ello. Incluso aunque comprendan que han actuado como mejor pudieron hacerlo en ese momento, continúan sintiéndose culpables y no son capaces de librarse de este sentimiento, lo cual les consume tiempo, energía y, a la larga, puede llevarles a caer en una depresión si no logran dejar de recordar y recriminarse lo ocurrido.

Cuando esto ocurre, debemos tomarnos tiempo para analizar este sentimiento y poder eliminarlo. Para lograrlo, debemos seguir una serie de pasos.

En primer lugar analizaremos cómo nos sentimos cuando nos sentimos culpables, si estamos tristes, angustiados, todas las emociones que nos invaden.

Después anotaremos en qué situaciones nos sentimos culpables. Recogeremos todas y cada una de ellas, incluso aquellas que, a primera vista, no tienen importancia. De ese modo, podremos analizar cuáles son los momentos en el que la culpa aparece con mayor frecuencia o fuerza.

El siguiente paso es hablar de estos sentimientos, con amigos o familiares con los que tengamos confianza. De ese modo, comprobaremos que lo que sucedió no fue tan terrible como pensamos y que no somos los únicos que tenemos ese sentimiento.

Deberemos también aprender a aceptar nuestras limitaciones, y comprender que no podemos ayudar a todo el mundo todo el tiempo ni encontrar siempre la solución perfecta. Aceptar que somos limitados e imperfectos supone una gran liberación con respecto al sentimiento de culpa.

Finalmente, también deberemos aceptar que debemos respetar la libertad del otro. El otro puede tomar sus decisiones sobre cómo actuar, incluso aunque nosotros no lo veamos correcto. Podemos aconsejarle, pero no tiene sentido que nos responsabilicemos de la actuación de los demás porque no podemos obligarlos a actuar de la manera en la que nosotros pensamos.