Cómo dejar de jugar a juegos psicológicos
Los juegos psicológicos son una forma negativa de estructurar el tiempo, formas de interacción que tenemos con los demás y que no conducen a un fin constructivo. Son solo eso, pasatiempos que en muchos casos persiguen el fin de recibir caricias emocionales por parte de los demás, incluso aunque sean negativas. En el seno de muchas relaciones se establecen juegos psicológicos habituales, juegos en los que los protagonistas se sienten cómodos sencillamente porque saben qué rol ocupa cada uno.

Y a partir de la repetición de un mismo juego, es decir, de situaciones diferentes pero que siguen un esquema similar, conocen lo previsible del final de esa dinámica. Y sin embargo, los juegos psicológicos producen un gran desgaste emocional. Esta es una de las razones por las que, cuando algo te hiere, es mejor dejar de jugar.

Cómo romper con el círculo de los juegos

A veces, detrás de los juegos psicológicos existe una forma de reafirmar la propia posición personal frente al otro. Por ejemplo, en aquel juego psicológico en el que actúa una persona que ejerce el rol del perseguidor, su posición existencial es la de querer mostrar su superioridad frente al otro. Los juegos psicológicos muestran dos posiciones esenciales: yo estoy mal o yo estoy bien. Pero siempre en relación con un interlocutor que también participa en la dinámica.

Cómo dejar de jugar a juegos psicológicos
Un ejemplo de juego psicológico es aquel que sigue el esquema de “sí; pero”. Imagina el caso de aquella persona que te cuenta un problema que le preocupa. Y tú, con toda tu buena intención, comienzas a proponerle ideas sobre posibles soluciones. Sin embargo, esa persona no acepta ninguna idea ya que reacciona ante todas con excusas y evasivas que se muestran precisamente en ese pero que define el juego psicológico. En este tipo de dinámica, lo que ocurre es que la persona en realidad no desea solucionar su problema, simplemente, quiere que le escuchen.

Y este juego psicológico es muy visible, sencillamente, porque a veces, detrás de este tipo de juego surge el deseo de no asumir responsabilidades más importantes. Es decir, el juego se convierte en una forma de evasión, en una excusa permanente para no afrontar la realidad tal y como es.

Cómo dejar de jugar a juegos psicológicos

Comunicación asertiva para romper el juego

Para dejar de juegar a juegos psicológicos es recomendable que reflexiones sobre tus propias conductas aprendidas y analices nuevas alternativas de actuación en aquellas situaciones en las que te sientes encerrado en una dinámica previsible. Una de las fórmulas más eficaces para conseguirlo es poner en práctica la comunicación asertiva. Es decir, en tu diálogo con los demás, reflexiona con la mente y el corazón tus respuestas para evitar responder de forma mecánica.

Es decir, vivir las relaciones personales de un modo más consciente, desde el respeto a ti mismo y al otro. Los juegos psicológicos aumentan a partir del rol de víctima, las quejas habituales, los reproches o los juicios de valor negativos hacia la otra persona. Si cortas en tu comunicación todos estos ingredientes, estás dando un paso importante para acabar con cualquier juego psicológico.