Depresión melancólica: Morir de melancolía
Dentro de los diferentes tipos de depresiones mayores graves podemos encontrar la melancolía o depresión melancólica. Según algunos investigadores, su origen parece ser biológico. Según otros, parece existir un patrón de personalidad que tiene mayor propensión para sufrir este tipo de depresión.

Este patrón de personalidad engloba habitualmente a personas con una gran autoexigencia y muy exigentes con los demás, intolerantes, ordenadas y sistemáticas, perfeccionistas, y con escasa verbalización de sus emociones.

Quienes padecen este tipo de depresión suelen presentar síntomas como la pérdida de placer por realizar cualquier tipo de actividad, falta de respuesta a lo que antes les producía placer o les hacía disfrutar, estado de alerta, pérdida de peso, culpabilidad excesiva, casi rozando el delirio e insomnio de tercera fase, es decir, que se despiertan muy pronto por la mañana.

Toda la sintomatología suele mejorar a lo largo del día, que y es por la tarde noche cuando el enfermo se encuentra mejor.

En cuanto al tratamiento, se obtienen mejores resultados cuando se combinan diferentes tipos. Dado que es un tipo de depresión ligada a un alto nivel de suicidios, es muy importante que los enfermos sean tratados con fármacos, especialmente los tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina.

Este tratamiento farmacológico se combinan con otros tipos de terapias como la terapia de modificación de la conducta, la terapia cognitiva de Beck y la psicoterapia interpersonal de Klerman, que parecen tener un resultado igual de eficaz que los medicamentos antidepresivos. Mediante estas terapias, los enfermos aprenden a afrontar y a modificar sus pensamientos y a combatir las ideas de culpa, lo cual mejora su estado de ánimo. También aprenden técnicas asertivas y de habilidades sociales, ya que muchos de estos enfermos suelen carecer totalmente de asertividad.