Desaprender
En la vida, hemos adquirido tantos hábitos desde nuestra más tierna infancia, que llegado el momento, esos hábitos han echado raíces en nosotros. Es decir, han crecido tanto que ya los tomamos como una verdad absoluta. Sin embargo, en la vida, tan importante es tener la capacidad de aprender y adquirir nuevos conocimientos, como también, poder cambiar el rumbo y eliminar de nuestra rutina comportamientos y actitudes con los que nos sentíamos identificados ayer. Pero no hoy. Es decir, el pasado no determina toda tu vida.

Y a lo largo de los años, vas conociendo personas que te marcan y gente que te muestra otras formas de caminar por el mundo. Lo inteligente a nivel emocional, es ser observador para poder adoptar como propias aquellas cosas que de verdad te gusten porque crees que aportan sentimiento de bienestar y alegría.

Los padres enseñan muchas cosas a los niños en la infancia, sin embargo, como adulto, cualquier hijo puede cuestionar algunos de los valores recibidos en la niñez. Se trata de algo positivo y gratificante que te permite vivir con libertad, hacer uso de tu inteligencia y de tu sentido común. El arte de desaprender es difícil, sencillamente, porque cuesta dejar atrás un hábito que se ha cultivado durante años. Todo cambio implica un proceso y una modificación.

Por ello, ante un proceso de cambio, lo mejor es tener paciencia y dar tiempo al tiempo. Para reflexionar sobre esta cuestión, puedes anotar en un papel aquellas cosas que te gustaría cambiar de ti, de tu modo de ver el mundo, de tus valores o de tu forma de comportarte. Es mejor que empieces por metas pequeñas. Una vez que ya tengas el objetivo, visualízalo cada día para hacerlo consciente. Por ejemplo, puedes apuntarlo en un papel y ponerlo en una zona visible de tu habitación.